Días atrás, Martin Sabbatella entró con la AFSCA al edificio del diario Clarín.
Llevaba consigo una gran cuota de frescura democrática. Y,
curiosamente, aunque en diciembre, todavía es primavera. Finalmente, las
mariposas encontraron sus flores.
Esa fue nuestra consigna, el 4 de noviembre de 2010. Por entonces, y
después de 10 años de silencio -bajo la tierra, como las cigarras-
decidimos con Pablo LLonto y algunos compañeros despedidos en 2000,
celebrar los últimos 100 días de democracia sindical en Clarín.
Repartimos en la puerta una tarjetitas a las que llamaron mariposas por
su formato. Era primavera y dijimos: "volvieron las mariposas a Clarín".
La frase fue más que anecdótica; apelaba al recuerdo de los 117
despidos y una frase lapidaria dicha por Ricardo Roa, quien pronosticó
una Primavera de Praga para nosotros. Todo esto lo contamos con Anibal
Ces en el libro Periodismo de Infantería; para dar a conocer lo
acontecido en 2000 y su relación con la realidad gremial del diario
desde 1976, el apropio mediante torturas de Papel prensa, la violación
licitatoria para adquirir Canal 13 y el enigma Marcela y Felipe Noble.
Al poco tiempo decidimos marcarle el territorio al monopolio con un
homenaje a Ana Ale, cuando le pusimos su nombre a la esquina de
Finocchietto y Tacuarí. A la par, la Legislatura Porteña acompañó con
una placa recordatoria.
Por su parte, en el mismo lapso de tiempo,responsables de medios
comunitarios, representantes de pequeñas emisoras locales y
cooperativas, promovieron la sanción de la Ley 26522 de Servicios de
Comunicación Audiovisual; impulsada por el gobierno nacional.
De este modo, se mantuvo vigente esa lucha nuclear y sincrónica. Una vez
más se comprueba el poder del efecto mariposa. Finalmente, entre todos
conseguimos recuperar la palabra cautiva por los intereses mezquinos de
una empresa comercial.
Ya no repetimos sus formas y relatos de la realidad para luego
maldecirnos por lo dicho; como si tuviéramos un pequeño tirano interno
que no nos permite decir nuestra verdad.
Hicimos el camino de la oruga y llegamos a desplegar la alas.Virginia Márquez