GUERRA MEDIÁTICA TOTAL
2014 inaugura un nuevo escenario político,
donde las palabras son balas y las imágenes granadas. En este contexto,
las metáforas funcionan como ráfagas de metralla y los zócalos, cual
lanzaderas de misiles. En gran parte, esto se lo debemos a la intromisión de la publicidad en la propaganda política, con la utilización de subterfugios y cortinas de humo para facturar más. Por ejemplo, qué te quiere decir una conocida empresa de telefonía celular cuando publicita: TE TRIPLICAMOS TU CARGA. Te está diciendo que te roba en la facturación, que podría cobrarte un tercio de lo que percibe para habilitar tu crédito. Debemos practicar LECTURA ANFIBIA: aprender a leer en el agua. De lo contrario...
Con el nuevo año, comenzó la etapa siguiente
del golpe mediático. Caracterizado por flagrantes mendacidades, y/o
descarada distorsión y alteración de la realidad informada. Ya no
importa si es creible, si transciende la ética periodística o está en juego la salud mental del receptor de las novedades: Goebbels a pleno!
A su vez, las operaciones fueron más allá de las pantallas y espacio
etéreo. Se adentraron en las instituciones con persecusiones a
funcionarios públicos y abiertas provocaciones a la misma Casa Rosada.
Han violado todos los escudos de la decencia y las buenas prácticas
periodísticas para cumplir con inusitado desenfado la órden recibida por
un narcisita egocéntrico, que se resiste a abandonar los privilegios
logrados en el toma y daca con genocidas, amenazas, sangre, despidos
masivos y extorsión a toda una población tratada como pábilos
consuetudinarios.
En este escenario, la respuesta no puede estar en
manos, mente y voz de amateuristas que actúan con el motor de la
voluntad. Es necesario haber estado en las mismas entrañas del monstruo
para conocer su ritmo cardíaco y los tiempos de su respiración. Sólo así
tendrá una adecuada estocada y no meros afeites periodísticos.
Mujeres y pendejos a los botes! -ahora no lo digo yo. Lo esbozó Hebe.
Dejen esto en manos de quienes están en condiciones de prever las
movidas. Esto lo dije hace más de un año atrás, antes que Clarín
contratara a Lanata. Cuando el mercenario profirió aquel sofisma
deliberado: "yo siempre voy a estar del lado del más débil. Y Clarín es
el más débil". Entonces comprendí que había firmado contrato, que las
operaciones para llamar la atención de Magnetto -con programas que
denunciaban su monopolio- habían surtido efecto, y el CEO estaba
dispuesto a pagar por el servicio. Por aquellos tiempos, y paritr de una
pastilla que me llegó, deduje que los kackers no estaban sueltos y que
las violaciones a correos electrónicos oficiales no eran obra de un
grupo de chicos terribles. Detrás de eso estaba el hijo de Ricardo
Kirshcbaum, en un acomodado call center de San Telmo. Hoy no es novedad.
Propuse la investigación a Tiempo Argentino, sin resultado. Igual
sucedió con la propuesta para analizar la posible ingerencia de Haarp en
la muerte de Chávez. En ambas ocasiones, me miraron como a una
paranoica y dejaron caer las palabras. El que no ve es como un ciego.
Ahora, se amontonan las embestidas y no se puede enviar infantes a
repeler el fuego mediático.
Quien quiera oir que oiga!