jueves, 6 de octubre de 2011

EL MONOPOLIO DE LA CULTURA

Pasaron seis meses, tan sólo seis meses, desde aquel estentóreo operativo con Vargas Llosa jaqueando al Estado con la espada de la libertad de expresión. Ahora sabemos quién armó el misil. Por algo tenía el stand más grande de la Feria del Libro-Buenos Aires 2011. Muchos se preguntaban para qué, si estaba tan blanco de público como el color elegido.
Vuelven al ruedo. Y ya se sabe, compraron Cúspide y entraron en Fausto para controlar la Cámara del Libro. Allí se tramita el ISBN para publicar libros. Otras vez, establecen posición dominante para decidir quien publica y quien no. Así como antes decidían, a través del control de Papel Prensa, quien tenía un diario en el país.
Empezaron, otra vez, a batir el parche de la censura porque no les dejan importar libros sin rendir cuentas al fisco. Y eso, que sólo les piden un plan de importación. Pero, no admiten controles. No conciben ser iguales a todos ante la ley. Ellos son supremos.
Y van por el control de la cultura. Crearán el nuevo monopolio de edición de libros. Una nueva herramienta -con mejor formato y presentación- para seguir haciendo lo que más les gusta: manipular la opinión pública.
Varios mercenarios escritores estarán ya gozando de los adelantos de edición para entregar obras en contra de los K. Porque no digieren la derrota. Van a seguir queriendo voltearlos. Es un automatismo.

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