ENTRE LO REAL Y LO FICTICIO
La realidad es cruel. Se ensaña con quien transita la cuesta
de descenso y juega, como un gato maula con el mísero ratón. En su avatar siniestro
suele aunar hechos azarosos, desatinos, y convertirlos en una rutina de
programa cómico, o al menos burlón disparate.
Distraída, mientras entibiaba la confortante mamadera, una
madre tardía tarareaba esa tierna canción infantil. Pronto su voz le dio cuerpo
a la rima pegadiza, aprendida en
guarderías infantiles o extensas jornadas preescolares por una gran mayoría.
“Yo tengo un elefante que se llama trompita, que mueve las orejas….”. En tanto,
los zócalos multicolores de los fashes informativos confirmaron la noticia tan
esperada: CFK anunció la expropiación de Repsol-YPF. Y, obviamente, pronto se
sucedieron los reclamos amenazantes, condenas y maldiciones frecuentes en
cuentos y fábulas.
¿Por qué será que esta cuestión tan cardinal, que afecta
intereses económicos y políticos internacionales, pretende una impronta propia de “bajitos”? Como
la infausta coincidencia con la triple fractura de cadera de Juan Carlos de
España en Botswana, uno de los últimos cotos de caza mayor. Habrían pagado
entre 7.000 y 10.000 euros para reducir elefantes y búfalos. La imagen que
trascendió se ajusta más a una escena de Alicia en el País de las Maravillas,
que a la actualidad. En otro momento, la especie habría pasado inadvertida para
el ciudadano común, pero asociada con el anuncio de Cristina Fernández de
Kirchner, liberó la imaginación. Y el humor argentino, claro. Las ocurrencias
ya ingresaron a la leyenda política y zoológica. Y no es la primera
intervención en este sentido del descendiente Borbón. Todavía permanece fresco
en la memoria global aquel stand up involuntario del rey, con el obsoleto “por
qué no te callas“. Frase autoritaria y destemplada, utilizada para interrumpir
el alegato del presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana
del 10 de noviembre de 2007. Imposible no asociarlo con aquel “que le corten la
cabeza, que le corten la cabeza”, ordenado por la Reina de Corazones en el
cuento de Lewis Caroll.
Como es de suponer, en la península ibérica la vivencia es bien
diferente. A excepción de, los indignados que se pronunciaron a favor de la
iniciativa del gobierno argentino y ciudadanos que declararon en sus cibermuros
“Estoy con Argentina. Soy español, no socio de Repsol”. También, hay trompas
muy largas, y no de paquidermos. La eterna Brigitte Bardot en carta abierta, no
sólo repudio la conducta del rey sino que directamente le dijo: “es usted una
vergüenza”. Por otro lado, en el diario El País del 17 de abril de 2012, bajo
el determinante título “La trompa del elegante”, Iñigo de Barrón hace
referencia a una sospechosa alusión de CFK en el discurso dado el día anterior,
cuando presentó el DNU sobre la expropiación del 51% de las acciones de YPF-Repsol.
“En la primera parte de su populista discurso, Cristina Fernández hizo un
repaso de los datos económicos de la actividad de Repsol en Argentina. En la
larga lista de reproches a la empresa española, comentó: "No se trabajó ni
se produjo sobre el gas convencional que existe. A continuación, detallamos la
caída de reservas de petróleo. Parece casi la trompa del elefante, esta última
parte, la trompa del elefante... ¡En fin!", suspiró la presidenta dejando
la frase en el aire…”.
A contrapelo de los análisis empeñados en ahondar
diferencias, en vez de cuestionar la vigencia de ciertas prácticas con olor a
naftalina y rectificar el rumbo, el sincretismo entre realidad y gráficos
estadísticos se proclama como un juego de grandes que empequeñece la mezquindad
en retroceso: Cazar bellos animales en el África hambreada o esquilmar empresas
públicas argentinas, colonizar la opinión pública a través del control de los
medios; ya es una actitud propia de fábulas para niños.
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