domingo, 9 de septiembre de 2012

ENTRE LO REAL Y LO FICTICIO



ENTRE LO REAL Y LO FICTICIO
La realidad es cruel. Se ensaña con quien transita la cuesta de descenso y juega, como un gato maula con el mísero ratón. En su avatar siniestro suele aunar hechos azarosos, desatinos, y convertirlos en una rutina de programa cómico, o al menos burlón disparate.
Distraída, mientras entibiaba la confortante mamadera, una madre tardía tarareaba esa tierna canción infantil. Pronto su voz le dio cuerpo a la rima pegadiza, aprendida  en guarderías infantiles o extensas jornadas preescolares por una gran mayoría. “Yo tengo un elefante que se llama trompita, que mueve las orejas….”. En tanto, los zócalos multicolores de los fashes informativos confirmaron la noticia tan esperada: CFK anunció la expropiación de Repsol-YPF. Y, obviamente, pronto se sucedieron los reclamos amenazantes, condenas y maldiciones frecuentes en cuentos y fábulas.
¿Por qué será que esta cuestión tan cardinal, que afecta intereses económicos y políticos internacionales,  pretende una impronta propia de “bajitos”? Como la infausta coincidencia con la triple fractura de cadera de Juan Carlos de España en Botswana, uno de los últimos cotos de caza mayor. Habrían pagado entre 7.000 y 10.000 euros para reducir elefantes y búfalos. La imagen que trascendió se ajusta más a una escena de Alicia en el País de las Maravillas, que a la actualidad. En otro momento, la especie habría pasado inadvertida para el ciudadano común, pero asociada con el anuncio de Cristina Fernández de Kirchner, liberó la imaginación. Y el humor argentino, claro. Las ocurrencias ya ingresaron a la leyenda política y zoológica. Y no es la primera intervención en este sentido del descendiente Borbón. Todavía permanece fresco en la memoria global aquel stand up involuntario del rey, con el obsoleto “por qué no te callas“. Frase autoritaria y destemplada, utilizada para interrumpir el alegato del presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana del 10 de noviembre de 2007. Imposible no asociarlo con aquel “que le corten la cabeza, que le corten la cabeza”, ordenado por la Reina de Corazones en el cuento de Lewis Caroll.
Como es de suponer, en la península ibérica la vivencia es bien diferente. A excepción de, los indignados que se pronunciaron a favor de la iniciativa del gobierno argentino y ciudadanos que declararon en sus cibermuros “Estoy con Argentina. Soy español, no socio de Repsol”. También, hay trompas muy largas, y no de paquidermos. La eterna Brigitte Bardot en carta abierta, no sólo repudio la conducta del rey sino que directamente le dijo: “es usted una vergüenza”. Por otro lado, en el diario El País del 17 de abril de 2012, bajo el determinante título “La trompa del elegante”, Iñigo de Barrón hace referencia a una sospechosa alusión de CFK en el discurso dado el día anterior, cuando presentó el DNU sobre la expropiación del 51% de las acciones de YPF-Repsol. “En la primera parte de su populista discurso, Cristina Fernández hizo un repaso de los datos económicos de la actividad de Repsol en Argentina. En la larga lista de reproches a la empresa española, comentó: "No se trabajó ni se produjo sobre el gas convencional que existe. A continuación, detallamos la caída de reservas de petróleo. Parece casi la trompa del elefante, esta última parte, la trompa del elefante... ¡En fin!", suspiró la presidenta dejando la frase en el aire…”.  
A contrapelo de los análisis empeñados en ahondar diferencias, en vez de cuestionar la vigencia de ciertas prácticas con olor a naftalina y rectificar el rumbo, el sincretismo entre realidad y gráficos estadísticos se proclama como un juego de grandes que empequeñece la mezquindad en retroceso: Cazar bellos animales en el África hambreada o esquilmar empresas públicas argentinas, colonizar la opinión pública a través del control de los medios; ya es una actitud propia de fábulas para niños.


No hay comentarios:

Publicar un comentario